Catalogo Daniel Lopez Show

febrero 25, 2009

daniel_lopez_imagen

daniel_lopez_show.pdf

DANIEL LOPEZ SHOW

Una de las características determinantes del comportamiento
económico de las dictaduras latinoamericanas de los años setenta
siempre fue, sin duda, su carácter marcadamente corrupto.
La representación de la familia como núcleo del poder político
inmediatamente reprodujo el estereotipo mundial sobre el cambio
ascendente de clase y sobre la vinculación con las oligarquías
locales.
La rabia acumulada de los sectores más desposeídos de
nuestras sociedades, especialmente de las del cono sur, que vieron
pasar ante sus ojos el despilfarro de sus opresores y la carencia
total de una aproximación medianamente seria para favorecer la
salida del subdesarrollo, terminaron multiplicándose en estallidos
sociales que pedían la salida inmediata de los gobernantes y sus
familias del poder.
El aislamiento geográfico y en definitiva simbólico de Chile,
nos hizo pensar y fantasear que aquella burda corrupción no nos
tocaría. La permanente alusión a la tradición republicana de nuestros
gobernantes –incluyendo incluso a los dictadores- en ningún
momento vincularía corrupción económica con poder político y
menos aún la participación del núcleo familiar en decisiones siquiera
cercanas al enriquecimiento ilícito. Sin embargo, y para sorpresa
de muchas personas que justamente pensaron que la dictadura de
Augusto Pinochet se había desenvuelto en un marco de probidad, el
descubrimiento de cuentas bancarias fuera de Chile, de vinculaciones
con el tráfico de armas y la falsificación de documentos permitieron
rápidamente desdibujar esta imagen para homologarla al resto de
las dictaduras de América Latina.
Daniel López corresponde a uno de los pseudónimos
utilizados por Augusto Pinochet para abrir cuentas bancarias en el
Banco Riggs en Estados Unidos desde fines de los años ochenta,
utilizado también como nombre para la confección y uso de
pasaportes adulterados .
Las más de 125 cuentas bancarias de Pinochet que evadieron
libremente todo el aparato tributario chileno y también las órdenes
internacionales de congelamiento de fondos ordenados luego de su
detención en Londres en 1998, permitiendo acumular en el entorno
familiar del dictador alrededor de 27 millones de dólares.
Pinochet necesitó falsificar pasaportes, inventar nombres
para él y su familia, delegar atribuciones para la administración
de sus dineros a personas que también operaron con identidades
falsas.
Sin embargo, en este punto es donde aparece una de
las paradojas más interesantes de esta historia y del período de
postdictadura chilena: la confianza de prácticamente la mitad del país,
depositada en Pinochet y su familia, se desmoronó inmediatamente
por la corrupción económica que salía a la luz. En el ángulo opuesto,
todos los antecedentes, la historia, los juicios y el castigo moral
relacionado con las violaciones a los derechos humanos del gobierno
de Pinochet, parecían no ser lo suficientemente graves o fuera de
la legalidad, para que él fuera despojado de la confianza de la clase
política cercana al poder durante la dictadura. Esta “ceguera” se
extendió hasta el año 2004, fecha en que comenzaron los juicios
por corrupción al dictador y su familia.
El año 2006 murió Pinochet y junto con él, muchos
antecedentes sobre su participación directa en la represión durante
su gobierno pasaron al olvido rápidamente. A su tumba también se
fueron los juicios por los dineros ilícitos que lograron enriquecerlo.
Con todo lo anterior, Daniel López Show no es una exposición
que aborda únicamente el legítimo reclamo por los desastres de
la dictadura, sobre las muertes y los desaparecidos o sobre la
reivindicaciones sociales de las clases desposeídas; no es tampoco
una revisión romántica sobre los combatientes clandestinos, sobre
las guerrillas urbanos o sobre la resistencia paramilitar de los partidos
políticos de izquierda. Daniel López Show es la representación
del engaño, de la suplantación y del disfraz; de la falsificación, la
simulación y la yuxtaposición. En definitiva del desvío y del camino
difuso, comportamiento que corresponde al mismo que ha tomado
la sociedad chilena en su totalidad.
Cada uno de los artistas participantes de este proyecto están
hablando con sus obras también desde una perspectiva que
cambia de rumbo o que toma desvíos. Esta forma de construcción
de lenguaje utiliza las herramientas que siempre las artes visuales
ha tenido a disposición, es decir, todos los involucrados en este
proyecto han manipulado la realidad de una u otra forma y con
uno u otro sistema, sabiendo perfectamente que el propósito final
de sus obras es encontrar un destino distinto al trazado por los
efectos documentales de la corrupción. Por lo mismo, aunque se
encuentren similitudes en ambas formas de zigzaguear, y donde el
universo de irregularidades simbólicas y representacionales trate
de encontrar caminos convergentes, las obras presentadas en
Daniel Lopez Show están claramente fuera del marco testimonial,
entendiendo esta palabra como la relación más cercana entre causa
(como fuente) y efecto (como obras).
Los trabajos fueron exhibidos en la ciudad de Nueva York
precisamente porque allí se concentra el mainstream del mercado
del arte, donde mundialmente el arte contemporáneo se encuentra
con sus pares tanto en forma personal (los artistas y coleccionistas)
como también con la institución (museos y galerías).
Por lo mismo, la muestra fue presentada simultáneamente
en White Box, espacio sin fines de lucro y en Galería Roebling
Hall. Ambos espacios ubicados en el corazón de la circulación
del mercado del arte en Nueva York, permitieron en primer lugar
acercar a los artistas más jóvenes provenientes de Santiago a una
dimensión absolutamente distanciada de las relaciones de mercado
y culturales que se dan en la capital de Chile.
Simultáneamente, una exhibición de estas características también
permite hablar y exponer al público newyorkino obras que están
fuera del prototipo histórico-modernista que detenta la gran mayoría
de exhibiciones latinoamericanas o chilenas del último tiempo.
Este esfuerzo está profundamente arraigado en la concepción
de la exposición y en la elección de los artistas, porque efectivamente
esta es una muestra desde la perspectiva de los artistas. Somos
nosotros los que hemos identificado la oportunidad de reorientar y
torcer un camino que por mucho tiempo no ha permitido observar
con toda amplitud la compleja trama de relaciones simbólicas que el
arte de Chile puede mostrar fuera de sus fronteras.
Es en este sentido que la aparente corrección de operar y de
proceder; de buscar las relaciones más apropiadas con el MUNDO
DEL ARTE que Daniel Lopez Show decidió adoptar, es una abierta
confrontación y una consciente contradicción con lo que hizo el “real”
Daniel López.
Los problemas locales se expresan inexorablemente
desajustados e irreconocibles en otros contextos. La posibilidad que las
obras de Daniel Lopez Show informen sobre la realidad contemporánea
chilena es solamente un espejismo, porque la inexactitud referencial,
la distancia geográfica o los rodeos políticos de las obras, exhiben con
claridad los velos y las caras ocultas de la historia que con certeza
encuentran pares en otros rincones del mundo.
Mario Navarro
Daniel López Show


Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.